Varios restaurantes locales, sobre todo uno que se localiza allá por la central camionera de Tepic, son sede, casi a diario, de las reuniones que hacen prominentes miembros de diversos grupos políticos.
Los navarro-camberistas, por ejemplo, por la cercanía de uno de los negocios de Agustín Cambero con el lugar, tienen su oficina alterna en ese negocio. Ahí fraguan sus movidas y se dice que hasta tienen rentados varios cuartos de los hoteles cercanos “para recibir, como se merecen, a los compañeros de partido”, aseguran; se desconoce quien los paga.
También se reúnen en los céntricos comederos políticos de otras ligas y con otros nexos políticos; es común ver a los espauanos desayunando y organizándose para la política y para la academia, quien quite y puedan meter a varios de sus integrantes a cargos de elección popular y de paso generar transformaciones revolucionarias en los planes y programas de estudio.
Nos dicen que el que más llama la atención en su cotidiana labor “de pastoreo” es el delegado de Sagarpa y ex priísta, Carlos Carrillo Santana. Este funcionario se junta con personas de todos los partidos ¡hasta con priístas considerados dinosaurios!, y más en la época electoral.
Medina Lomelí, González Sánchez, “El Tlacuache” García Nolasco, de Xalisco; Carlos Casillas, de Amatlán, Márquez, de San Blas, otros de Ruiz muy conocidos por la raza, son sus compañeros de mesa de diario en diario, y cada vez juntan más gente. Que dizque son el equipo de trabajo para convencer a la gente.
¡Quien sabe si los programas del campo para agricultores, pescadores, ganaderos, lleguen más rápido con tantas comidas y “sesiones de trabajo” en restaurantes u hoteles!
A lo mejor así son las indicaciones del gobierno federal, agilizar los programas llevándolos directamente a los beneficiarios así estén en hoteles de 5 estrellas o en cómodas instalaciones de restaurantes de lujo. Alianza para el Campo para los dinosaurios.... ¿a cambio de votos?
No en balde el senador Mejía denunció hace días que los panistas -porque resulta que Carlos ahora es panista, después de haber sido militante del PRI y hasta alcalde de Jala por este partido-, aplican varios programas de influencia electorera desde las oficinas públicas.
Se dice en los corrillos políticos que Carlos Santana encabeza, a nombre de un poderosos secretario federal del gabinete panista, a un grupo de personas que hacen política para “ayudar” al PAN en el próximo proceso electoral, al igual que otros delegados trabajan en ese sentido tanto en Nayarit como en el resto del país. Nosotros lo dudamos, porque el funcionario sabe los límites de la ley y estaría traicionando la buena fe y voluntad política presidencial al inmiscuirse en temas que competen a los ciudadanos y no al gobierno. Igual...el PAN, si tiene el poder..¿ocupa de estas ayudas?
Pero el run run crece cuando se le ve muy activo en juntas y reuniones en donde se respira un ambiente político-electoral. Hasta se asegura que controla a la dirigente panista -que es de Jala-, y que palomea a candidatos azules... ¡Quien sabe!
Lo importante es que ni servidores públicos estatales, ni federales ni municipales, deben meter las manos en el proceso electoral, sean del partido que sean; deben dedicarse ciento por ciento a trabajar en la función encomendada y dejar de lado cualquier tentación malsana y malora de andar de metiches en estos asuntos.
Igual, deben hacerlo funcionarios que laboran en otros poderes, ya sea el legislativo o el judicial, porque, por ejemplo, un diario local publicó recientemente una foto de una camioneta con el logo del Congreso estacionada afuera de las oficinas de la CNOP estatal, y eso también se ve muy mal, porque podrían pensar que el maestro Acebo usa esos vehículos oficiales para apoyar a candidatos y a lo mejor de lo que se trata es que alguno de los empleados se le olvidó estacionarla en otra parte cuando iba ahí, muy cerquita, a realizar un mandado.
Para evitar suspicacias, especulaciones o críticas, debe respetarse el proceso electoral y dejar que sean los partidos, los candidatos y los ciudadanos los que decidan; que cada chango tome su mecate y que dejen que la tranquilidad no se trastoque por las malas vibras de metiches y pendencieros que creen que desde las oficinas federales pueden hacer y deshacer en un proceso local. Mejor que se pongan quietos. Es el tiempo de chambear por México, y nada más. |