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El Pipiolo de la Murga 13/02/2012

¿Quién cerrará la puerta?

En estos tiempos electorales surgen muchos temas para comentar. La abundancia de aspirantes provenientes de orígenes diferentes, luego, los que apoyan y los contras, quienes gobiernan emergidos de la misma cuna y las autoridades de lactancia diferente; dirigentes, operadores, coordinadores, asesores, consejeros y astrólogos;  analistas, politólogos, mercadólogos, comunicólogos, columnistas, reporteros, bueno, hasta el Pipiolo que sigue escribiendo como una murga opinan, dicen, lanzan temas que resultan atractivos para el comentario, como el comunicado de prensa enviado por el Grupo Parlamentario de Nueva Alianza ayer domingo, muy temprano, con una declaración que adjudican a uno de sus diputados que lleva por nombre Gerardo del Mazo Morales. Imagino se la endilgaron a él gracias a su apellido paterno (del Mazo), seguramente pensaron en el mazo que utilizan los jueces. Dice el diputado, solicitarán penas más severas para los funcionarios corruptos, basando su inconformidad en el lugar 100 ocupado por México entre los 183 países que transparencia internacional cataloga como corruptos. Especifica la necesidad de que sea modificado el Código de Procedimientos Penales, para que los delitos de peculado, abuso de autoridad, cohecho, concusión, uso indebido de atribuciones y facultades, intimidación y enriquecimiento ilícito sean considerados como graves y que el castigo no sea simplemente el inhabilitarlos para ocupar cargos, el diputado solicita que vayan a la cárcel. Con todo y que la preocupación del diputado del Mazo es digna del mejor de los créditos y que los delitos cometidos por los servidores públicos en ejercicio de su responsabilidad deben castigarse con el mismo rigor con el que se castiga a cualquier ciudadano, incluso, por sustraer un litro de leche de una tienda departamental, también es necesario se modifiquen los procesos utilizados en la Administración Pública, el abandono y el importa poco empleados desde el servidor con el puesto de la más ínfima categoría hasta el más alto rango, son, por sí mismos, procesos que forman parte de la corrupción. Cuando al viejo y anticuado Secretario de Finanzas se le preguntó del porqué en las nóminas no aparecía el salario real de un servidor público, contestó que era una forma de no generar compromisos laborales. Dicho de otra manera, prefería violar la ley a establecer mecanismos de transparencia que permitieran conocer el verdadero salario. De la misma manera se le inquirió sobre el uso abusivo de los vehículos propiedad del gobierno, que por su enorme cantidad, se hace imposible su control y genera pérdidas económicas de importancia. Se excusó diciendo que los señores secretarios no consideraban importante el administrar adecuadamente el equipo entregado a cada dependencia. Las modificaciones propuestas por el diputado de Nueva Alianza requieren de ir a la par de una profunda reforma administrativa en el sector público, por ejemplo, se han colado en Nayarit una multitud de gestores que vienen a ofrecer recursos para obras y programas sin importar el monto del proyecto, pero a cambio piden un porcentaje del dinero que prometen conseguir: ¿El señor diputado sabe de esto? ¿Verifican los diputados que realmente se entreguen los premios de la Lotería Nacional? Bueno, hay tantas cosas y casos para hablar sobre lo que el diputado dice en relación al castigo ejemplar para los servidores públicos, al grado de pensar que su propuesta es una vacilada, una forma de desviar la atención, porque si fuera cierta iniciaría por su propia casa y entonces: ¿Quién cerrará la puerta?